 or
la costa, el peregrino entra en Cantabria por el collado
de la Haya de Ontón. La ruta se desvía
por Baltezana y el Alto de Helguera, evitando Saltacaballos,
hasta llegar a Otañes, Santullán y Sámano
antes de entrar en Castro Urdiales. A lo largo de este
tramo hubo varios hospitales de algunos de los cuales
se conservan venerables ruinas. En Castro el peregrino
ha de rendir etapa en la iglesia gótica de Santa
María y visitar la ermita de Santa Ana.
El
camino sigue estrechamente ceñido a la costa,
atravesando Campijo, Allendelagua, Cerdigo e Islares,
hasta la ría de Oriñón, que se
cruza hoy por el Pontarrón de Guriezo, para ascender
al Monte Candina entre Gedo y Fermedal, hasta llegar
al valle de Liendo. La ruta sigue por Villaviad y Seña
hasta Laredo, con su iglesia gótica de Nuestra
Señora de Belén, precedida de acogedor
y enorme soportal.
 |
Por
Colindres se llegaba antaño a la barca de Treto,
hoy situada por el férrico puente del mismo nombre.
Cruzada la ría, el camino discurre por Adal,
Cicero, Bárcena y Escalante hasta Santa María
del Puerto en Santoña. Se conserva la memoria
de hospitales para peregrinos en Laredo, Colindres,
Treto, Escalante, Argoños y Santoña. Existen
dos posibilidades: seguir junto a la costa, por Noja,
Ajo, la iglesia románica de Santa María
de Bareyo, Galizano y Somo, desde donde embarcar para
Santander; o seguir por el interior, cruzando la antigua
Merindad de Trasmiera por Beranga, Anero y Agüero
hasta Pedreña, donde también se puede
tomar una barca de pasaje. Existieron hospitales en
Noja, Meruelo, Güemes, Galizano, Castenedo y Helechas,
y numerosas iglesias dedicadas a Santiago.
|
 |
Muchos
viajeros no se atrevían a cruzar la gran bahía
de Santander en barco, dando un largo rodeo por Santiago
de Heras, el valle de Villaescusa y Camargo antes
de alcanzar Santander. En
Santander el peregrino ha de cumplir etapa en la sobria
y hermosa catedral gótica, antaño colegiata
de San Emeterio, con sus dos iglesias superpuestas
y amplio claustro. 
El camino continúa por Peñacastillo,
Santa Cruz de Bezana y Boo de Piélagos, por
donde ser cruzaba el río Pas en la barca de
Mogro, si bien hoy es preciso llegar hasta Puente
Arce. Pasados Miengo y Cuchía se atravesaba
la ría de San Martín de la Arena con
la barca de Cudón, y actualmente por el puente
de Barreda, hasta llegar a Santillana del Mar, rindiendo
etapa en la colegiata de Santa Juliana.
 Desde
allí la ruta prosigue por Oreña, Novales, Cóbreces
y Ruiloba hasta Comillas y San Vicente de la Barquera,
villa de perfil amurallado en la que destacan el castillo
y la iglesia de Santa María de los Ángeles
y se conservan los hospitales para peregrinos y transeúntes.
Aún
tiene el romero que cruzar dos rías antes de
llegar a Asturias, las de Tina Menor y Tina Mayor,
recorriendo preciosos paisajes donde antaño
estuvieron los hospitales de Serdio y Pesués.
|