El pueblo de Turieno al pie de los Picos de Europa, en el corazón del valle de Liébana

Arquitectura Románica en Liébana: Las Iglesias de Piedra del Valle

Recorrido por el patrimonio románico y prerrománico del valle de Liébana: Santa María de Lebeña, el Monasterio de Santo Toribio, San Pedro de Ledantes y las ermitas rurales de Cantabria.

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El valle de Liébana guarda en sus aldeas y laderas un patrimonio de arquitectura religiosa medieval que, comparado con su extensión geográfica, es extraordinariamente denso. Las razones históricas son bien conocidas: el aislamiento relativo del valle durante la Alta Edad Media lo convirtió en refugio de comunidades monásticas, y la presencia del Lignum Crucis atrajo recursos y donaciones que se materializaron en piedra. El resultado es un territorio en el que, en un radio de veinte kilómetros, coexisten una joya del prerrománico mozárabe, el monasterio más famoso de Cantabria y varios templos rurales de factura románica que el turismo de masas ignora casi por completo.

Santa María de Lebeña: el templo mozárabe

La iglesia de Santa María de Lebeña es, probablemente, el edificio religioso de mayor interés histórico-artístico del valle de Liébana y uno de los ejemplares más destacados de la arquitectura mozárabe de la Península Ibérica. Se sitúa en el municipio de Cillorigo de Liébana, junto a la carretera que discurre por el Desfiladero de La Hermida.

Su construcción se fecha en la primera mitad del siglo X. La data más precisa que ofrece la historiografía se basa en una inscripción del año 925 que menciona la consagración del edificio; algunos autores, sin embargo, prefieren mantener la fecha como aproximada dada la posibilidad de que el epígrafe se refiera a una renovación del edificio original.

La planta es basilical de tres naves separadas por arcos de herradura peraltados (una de las marcas formales del estilo mozárabe, resultado del contacto con la arquitectura andalusí), con tres ábsides semicirculares orientados al este y una torre cuadrangular adosada a los pies. Los materiales son la arenisca y el sillar calizo del entorno, trabajados con precisión notable para la época.

En el interior, los capiteles reaprovechan elementos visigóticos: piezas con decoración de racimos de uva, hojas de acanto esquematizado y cruces patadas que habían pertenecido, presumiblemente, a un edificio anterior de época tardoantigua o visigótica en el mismo emplazamiento. Esta superposición de tiempos arquitectónicos convierte a Santa María de Lebeña en un documento material de primer orden para el estudio de la continuidad cultural entre el período visigótico y la Alta Edad Media asturiana y repobladora.

El Monasterio de Santo Toribio de Liébana

El Monasterio de Santo Toribio es la referencia arquitectónica y espiritual del valle. Su fábrica actual es resultado de sucesivas intervenciones que van desde la Alta Edad Media hasta las restauraciones del siglo XX, pero mantiene elementos góticos y románicos en los claustros y en la estructura de la iglesia conventual.

La capilla del Lignum Crucis, donde se conserva la reliquia, ocupa la parte más antigua del conjunto. La nave principal tiene bóvedas de crucería gótica (siglos XIV-XV) características del período en que la prosperidad de las peregrinaciones permitió obras de mayor envergadura. El claustro bajo, parcialmente conservado, muestra capiteles con decoración vegetal y figurativa propias del románico tardío de la región.

San Pedro de Ledantes

En la aldea de Ledantes, en el municipio de Vega de Liébana, se encuentra la pequeña iglesia de San Pedro, ejemplo típico del románico rural lebaniense. La sencillez de su factura — una sola nave, ábside semicircular, portada de arco de medio punto con tímpano liso — no debe confundirse con pobreza artística: la calidad de la cantería y la proporción del conjunto la convierten en uno de esos edificios que la historiografía del arte califica como románico de calidad frente al románico de supervivencia.

La campana de la espadaña es de fundición posterior, pero la espadaña misma — elemento característico de las iglesias rurales de la zona que carecen de torre exenta — corresponde al período original de construcción.

Ermita de la Virgen de la Luz (Colio)

En la aldea de Colio, sobre un promontorio con vistas al pueblo de Potes, se alza la ermita de la Virgen de la Luz. No es un edificio de época románica propiamente dicha, pero recoge en su arquitectura popular — muros de mampostería, porche de madera, espadaña de piedra — la continuidad constructiva de los talleres de cantería lebanienses desde la Edad Media hasta el siglo XVIII. Su entorno inmediato —el balcón de Colio, con una de las mejores panorámicas del valle— justifica la visita independientemente del interés arquitectónico.

Cómo planificar una ruta románica en Liébana

Los cuatro edificios mencionados pueden visitarse en un solo día si se dispone de vehículo propio. A pie, requieren dos jornadas distribuidas desde Potes como base. El orden lógico para un visitante que entra al valle desde San Vicente de la Barquera por el Desfiladero de La Hermida es el siguiente:

Orden Monumento Municipio Dist. desde Potes (aprox.)
1 Santa María de Lebeña Cillorigo de Liébana ~15 km (hacia La Hermida)
2 San Pedro de Ledantes Vega de Liébana ~12 km (hacia el norte)
3 Ermita de la Virgen de la Luz Colio (Cillorigo) ~4 km (vista al valle)
4 Monasterio de Santo Toribio Camaleño ~3 km (hacia el oeste)

La visita a Santa María de Lebeña suele realizarse a primera hora, cuando la luz de la mañana ilumina los ábsides desde el este. La ermita de Colio es ideal al atardecer. El Monasterio de Santo Toribio puede visitarse en cualquier momento de la jornada.

Consejo práctico: Santa María de Lebeña dispone de un pequeño aparcamiento junto a la iglesia. Las llaves para acceder al interior las custodia habitualmente un vecino del pueblo; la información sobre el servicio de apertura puede consultarse en la Oficina de Turismo de Potes, situada en la Plaza del Capitán Palacios.